Cuánto amaba yo a mi prieta
ella también me adoraba,
cuando su gabán lucía
de ella más me enamoraba.
Pero el diablo no duerme
puso a otro en mi lugar,
me ganó con mi adorada
la que tanto idolatraba
y no la he vuelto a ver jamás.
Esas aves de ónde vienen
esas aves a ónde irán;
a ver si ellas dan razón
donde se halla mi gabán.
Ando borracho y perdido
y mis lágrimas bebiendo,
dónde estará mi gabán
quién se lo andara poniendo.