Amigo, no te vayas que no es hora,
te pido que tomemos unas copas;
yo pago ésta noche, yo pago ésta noche
y luego rondaremos su balcón.
Amigo, aquél balcón es de mi amada,
después le ofreceré mi serenata;
aquella es la ventana, aquella iluminada;
ahí tranquilamente dormirá.
Más cuando mis canciones soñaban por el aire,
alguien gritó: "silencio,"
que nadie a ella la ronde, ni mire a su ventana,
que ha muerto ésta mañana
que ha muerto ésta mañana.
Amigo, yo te pido que te vayas,
que quiero por favor quedarme sólo;
Yo pago ésta noche, yo pago ésta noche,
Yo pago ésta noche con mi dolor.